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70 AÑOS DE LA PRIMERA TRANSMISIÓN TELEVISIVA

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El 17 de octubre de 1951 quedó oficialmente inaugurado canal 7. La televisión llegó al país gracias al sueño de Miguel Yankelevich y el esfuerzo de su padre y su hermano, Jaime y Samuel.

“Sistema de transmisión de imágenes a distancia, que en la emisora se transforman en ondas electromagnéticas y se recuperan en el aparato receptor”, reza la definición de Televisión, según la RAE. Sin embargo, en su casi siglo de vida en el mundo y en sus 70 años en la Argentina, el medio se convirtió en una fuente de información, entretenimiento y hasta compañía para millones de personas.

Noticas como la llegada del hombre a la luna en 1969 o la muerte de Diego Maradona hace poco menos de un año se siguieron, se vivieron y se sintieron a través de la mal llamada “caja boba”. Los espectadores se enamoraron con Mónica Helguera Paz y Rolando Rivas (Rolando Rivas Taxista, 1972) y con Roxy y Panigassi (Gasoleros 1998), rieron con Pepe Biondi o Alberto Olmedo, aprendieron a cocinar con Doña Petrona y los Cocineros Argentinos y una generación merendó tomando la leche con Piluso en 70 años de historia(s).

El 17 de octubre de 1951 alrededor de las 17.00 se realizó la primera transmisión de televisión en la Argentina, se trató de la televisación de un discurso de Eva Perón desde Plaza de Mayo. Así, Argentina se convirtió en el segundo país de América Latina en importar la nueva tecnología. Aunque aún faltaba para que se emitieran programas y que el medio se masificara hasta llegar a los hogares, aquel fue el puntapié inicial de la materialización del sueño de un joven Miguel Yankelevich.

Las primeras transmisiones televisivas públicas se realizaron en Inglaterra y Estados Unidos entre 1927 y 1930, de la mano de la BBC y de la CBS y NBC, respectivamente. El joven Miguel leía las revistas que le llegaban de afuera y estaba fascinado con la idea de que el maravilloso invento llegara al país. “Como la radio no hay”, habría desistido en principio su padre Jaime, hasta ese momento dueño de Radio Belgrano.

En 1949 tras la muerte de Miguel, que tenía nada más que 18 años, su padre decidió cumplir su deseo y viajó a Estados Unidos junto con su otro hijo, Samuel, a investigar un poco más sobre aquella máquina que había deslumbrado a su hijo.

La idea inicial de ellos era conseguir los equipos para desarrollar el medio en el país, para lo cual utilizarían el dinero que obtuvieron de la venta de Radio Belgrano. “A mí no me interesa todo el dinero que haya que invertir en este proyecto, cualquier cantidad de millones sería poca”, le habría dicho Yankelevich al entonces ministro de Comunicaciones Oscar Nicolini.

“Hubo mucho de locura personal, de pasión, de apuesta por parte de la familia Yankelevich. Casi todo se financió con el dinero que ellos habían obtenido por la venta de Radio Belgrano y según fuentes familiares, la sociedad concesionaria no utilizó divisas ni del Estado ni del Banco Central”, dijo hace un tiempo a Teleshow Carlos Ulanovsky, autor de Estamos en el aire, junto a Pablo Sirven.

Según relató Gustavo Yankelevich, aquel primer viaje de su abuelo y su padre no había comenzado con el pide derecho, pero al final, tuvo buenos resultados: “Les dijeron que estaban armando las máquinas, que había que esperar tres o cuatro años porque lo que había ya estaba vendido a Rusia. A mi abuelo no le quedaba mucho tiempo, estaba enfermo. Pero cuando estaba por regresar comenzó la Guerra Fría y esos equipos que iban a ir a Rusia, quedaron disponibles”.

Con una fortuna invertida y los equipos en el país, se montó una antena de 50 metros de alto en la terraza del edificio de Ministerio de Obras Públicas, ubicado en la avenida 9 de julio. En septiembre, se hizo una prueba y un mes después, la gran transmisión del discurso de Evita que dio por inaugurado oficialmente el canal 7. Las cámaras las manejaron Enrique Telémaco Susini, conocido como uno de “los locos de la azotea” (creadores de la radio), Agromayor y Gerardo Noizeaux. En el switcher se encontraba Oscar Orzábal Quintana.

Sobre el hito, Ulanovsky dijo: “Evita hizo más que Perón para la llegada de la televisión. Probablemente alentada por el ministro de Comunicaciones Oscar Nicolini, mantuvo conversaciones formales con Jaime Yankelevich y le sugirió la fecha como el momento ideal para el lanzamiento. A Perón en cambio, probablemente por desconocimiento, nunca le entusiasmó demasiado el tema”. El ex gerente de programación de Telefe coincidió al afirmar que la fecha “fue pedida”, a pesar de que se trató de un emprendimiento y esfuerzo familiar en el que poca injerencia había tenido el Estado. Dos semanas después se emitía por primera vez un partido de fútbol, se trató de un encuentro entre San Lorenzo y River.

Tres años después el Gobierno logró importar 250 mil aparatos, lo que significó un avance enorme ya que permitió abaratar notablemente los costos (hasta ese momento había en el país solo los primeros 450 aparatos que había traído Yankelevich). Jaime falleció de febrero de 1952, solo cuatro meses después de la primera transmisión y aunque no llegó a ver lo que sembró, se fue con la satisfacción de haber cumplido el sueño de su hijo. “Para mí es mucho orgullo, nací con eso, crecí con eso. Lo que siento mirando para atrás es orgullo por mi abuelo, que fue un visionario y que lo pudo llevar adelante. Lo hizo por amor”, dijo alguna vez Gustavo.

En 1980 otro hito marcó al medio. El primero de mayo se realizó la primera transmisión a color, conducida por Pinky en el entonces nuevo Canal 7 que en 1979 había sido rebautizado como Argentina Televisora Color, ATC. Así, de un segundo a otro, la conductora anunciaba: “Estoy para despedir a una viaja amiga, tengo que decirle adiós a la televisión blanco y negro”. De inmediato le dio paso a la bandera nacional.

Más tarde Fernando Bravo presentó el encuentro futbolístico entre Argentina e Irlanda y para hacer aún más épica la fecha, Diego Maradona marcó un gol. Previamente se habían realizado unos ensayos durante el mundial de fútbol 1978.

Todo empezó con un sueño. Hace 70 años la televisión llegó, y para quedarse. No desplazó al cine ni a la radio como muchos temían y hoy, casi tres cuartos de siglo después, se transforma, aprendiendo a convivir con las nuevas tecnologías.